DE LA DERROTA
ELECTORAL, AL GOLPE DE ESTADO Y LA CONSOLIDACIÓN DEL PENSAMIENTO COLONIAL
Por: Percy J.
Paredes Villarreal
El siete de
diciembre del presente, se cumplió tres años del supuesto autogolpe fallido del
Presidente de la República Pedro Castillo, cuya respuesta realizada por el
legislativo fue la destitución de su cargo, a pesar de no contar con los 104
votos que demanda la Constitución Política, cometiéndose un acto arbitrario.
Esta nefasta acción
del legislativo comandado por la derecha con el apoyo de la ultraizquierda,
pudo realizarse gracias al apoyo de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, y los
diversos medios afines a los grupos de poder; logrando vacar y encarcelar al mandatario,
sin el debido procedimiento, cuyo argumento es haber cometido un “Golpe de
Estado”, que nunca se concretizó. De esa manera la derecha en su conjunto pudo cumplir
con su objetivo de sacar del gobierno a un presidente legítimo y
democráticamente elegido que no era de su simpatía por ser étnicamente
diferente a los grupos de poder; que no se sometió ni se subordinó a los grupos
de poder que tienen el control del Estado y de sus instituciones, como lo
fueron otros.
Del mismo
modo, a fines del mes de noviembre del presente año, el Poder Judicial acaba de
sentenciar al Profesor de educación primaria de la zona rural del ande
cajamarquino a más de 11 años de cárcel. Para muchos juristas y
constitucionalista, así como políticos de derecha consideran estar de acuerdo
con esa sentencia; mientras que para otros destacados abogados de la misma
línea política, como: Cesar Augusto Nakasaki, Humberto Abanto y Rosa Bartra,
consideran que nunca hubo “Golpe de Estado por parte del ex Presidente de la
República, Pedro Castillo”; por lo tanto, no habría motivo para una sanción con
la privación de su libertad; e inclusive, consideran, como lo ha señalado la
abogada y ex congresista fujimorista, quién manifiesta que el procedimiento al
cual Castillo fue sometido no era lo más correcto. Los tres juristas coinciden
que, en menos de cuatro a cinco meses, podría salir de la cárcel.
Desde el
campo jurídico y constitucional, este tema seguirá siendo un debate para los
abogados. En el caso de los antropólogos, es un tema que tiene un
trasfondo sociocultural que ha
perdurado durante mucho tiempo en nuestro país; se pensaba que se habían
cerrado las brechas de discriminación racial que se inició en la etapa
colonial, prosiguiendo en toda la etapa republicana, hasta nuestros días. Pero
todavía sigue predominando.
POLITICA Y
DISCRIMINACIÓN RACIAL
El racismo y
la discriminación étnica y racial, hacia los indios, negros, cholos, mestizos,
zambos, mulatos, de sexo, genero, etc., sigue perdurando; convirtiéndose en un
factor preponderante en la política nacional y local, como también en nuestra
vida cotidiana. Particularmente, en el aspecto político, desde los inicios de
nuestra vida republicana hasta la fecha, es decir 204 años con más de 5 meses
de vida republicana, nuestro país ha tenido cerca de 79 presidentes de la
república, de las cuales: a) 42 fueron elegidos democráticamente, mediante el
voto popular (20 civiles, 18 militares, 4 provinieron de gobiernos cívicos
militares); b) 20 llegaron a gobernar mediante golpes de estados; c) 13 lo
hicieron a través de sucesión presidencial; d) 04 fueron presidentes elegidos
por el parlamento nacional. Además de contar con 13 Constituciones Políticas[1].
Con excepción
de los gobernantes como: Santa Cruz, en el siglo XIX; Luis A. Sánchez Cerro,
Juan Velasco Alvarado, Alberto Fujimori, en el siguiente; y Toledo, Martín
Vizcarra, Pedro Castillo, Dina Boluarte y Jerí en el presente; socioculturalmente
fueron indios, mestizos, japoneses y negros. Mientras que el resto de los
gobernantes provinieron de sectores racialmente criollos y blancos, eran
descendientes de sectores socioeconómicos acomodados, fueron representantes de
la oligarquía, de la burguesía, contaban con riquezas, formaban parte de los
grupos de poder; y pertenecieron a la clase dominante. Asimismo, solamente, los
gobiernos de Velasco y Castillo gobernaron para los sectores pobres; el resto, lo
hicieron para los grupos de poder.
Cecilia Méndez,
historiadora peruana, en su ensayo titulado “Incas, si; indios, No”, describe
el proceso de discriminación que ha existido a lo largo de nuestra vida
republicana donde el racismo predomino desde del Estado, por parte de los
gobernantes que hicieron uso de la “violencia fundacional” contra los sectores
populares, que lucharon en todo momento por ser visibilizado, reconocidos y
aceptados, por el Estado criollo; y actualmente lo siguen haciendo.
Uno de esos
ejemplos de discriminación y violencia racial, fue el etnocidio contra más de 50 personas provenientes de las
etnias aimaras, quechuas, mestizos entre otros; perpetrado por el nefasto
gobierno de Dina Boluarte que sustituyo en el gobierno al defenestrado Pedro
Castillo; subordinándose a la derecha, a cambio de mantenerse en el poder,
hasta cuando ya no le sea útil, como así sucedió.
LA
CONSTRUCCIÓN DE LA REPUBLICA MESTIZA DEFENSORA DEL ESTADO NEOLIBERAL, Y
REPRESENTANTE DE LA DERECHA CRIOLLA Y COLONIALISTA:
Considero que
la construcción de la nueva clase política en el país, socioculturalmente, se
instala con el triunfo de Fujimori que, al derrotar al escritor y premio Nobel,
Vargas Llosa, representante de la oligarquía peruana; se comenzó a dar un giro
en la política, comenzaron a aparecer nuevos nombres y apellidos, que no estaban
relacionado con la aristocracia ni con la plebe criolla.
A partir de
esa fecha se generó un cambio sociocultural en la representación y
representatividad política; cuya clase media expresado en las familias mestizas,
migrantes, y emergentes, asume un rol importante en el proceso de reacomodo sociocultural
de la clase dominante. Ya que los mestizos son los que se van aculturando,
adaptandose a la vida y cultura criolla, e involucrándose en la política
nacional; dejando de ser simples espectadores, para convertirse en tomadores de
decisiones.
Esta nueva
clase política asume y defiende el modelo neoliberal, como política de
desarrollo para el país; reafirma su sometimiento y subordinación a la clase
dominante, que en un primer momento, para los grupos de poder, no le generaba
simpatía. Posteriormente se convierte en aliada, y encargada de profundizar las
reformas estructurales, ampliando las brechas sociales y económicas en el país;
incrementando los diversos problemas que el Perú republicano mantiene a lo
largo de su historia, como es la pobreza, la desigualdad, la exclusión social,
la discriminación, la interseccionalidad, etc; sin poder solucionarlo.
Una de las
importantes reformas políticas que se hizo, fue la creación de una clase
política vinculados a la construcción de “clanes políticos”[2],
donde familias emergentes y poderosas económicamente, son las que se encargan
de dirigirla. En ella, ya no existe la formación política e ideológica, la
estructura organizacional, el proyecto político, el modelo de desarrollo que se
quiere construir, la formación de cuadros, etc.; ahora lo que observamos es la
conformación de partidos-empresas, grupos políticos, con características:
individualistas, pragmáticos, corruptos, cuyo fin es el beneficio personal.
Este grupo
político que reemplazo, a la “Oligarquía Política Criolla” a fines de la década
de los 80 del siglo pasado; es la que se encargó de conducir las reformas
neoliberales en el país. Con la finalidad de fortalecer la Republica de mestizos
acriollados, y mantener el Estado-Nación, con el que nació este país desde la
independencia hasta la actualidad; haciendo uso de la violencia y la
discriminación para que las diversas etnias se subordinen, se sometan y se
adecuen a las normas coloniales, que se han venido implementando.
La unidad de
los “clanes políticos”, como: Los/as fujimoristas, los/as acuñistas, los/as
seguidores de Luna; implico, desde el legislativo, controlar el ejecutivo y
subordinar a la reemplazante de Pedro Castillo, Dina Boluarte y al actual
mandatario, manteniendo una cuota de poder. De esa manera obtener beneficios
económicos y defenderse ante algunas investigaciones por el concepto de lavado
de activos, corrupción o crimen organizado.
Estas normas,
producto de su transculturización; que, en un determinado momento, fueron
incorporado a la Constitución Política de 1993 y en las leyes peruanas;
actualmente han comenzado a ser extinguidas dentro de la arquitectura política,
por parte del legislativo, con la finalidad de evitar ser investigados y lograr
entornillarse en el poder, para defender sus intereses y de la clase dominante.
LA DERROTA
POLITICA DE LA DERECHA BRUTA Y ACHORADA, Y LA PUGNA PARA RECUPERAR EL PODER
POLITICO:
Esta crisis
política neoliberal, a la que nos llevó estos “Clanes Políticos”, implicó su
profundización, y también el cambio de gobernantes, de manera casi anual, como
si viviéramos los primeros años de la república, tras la independencia política
del yugo español, manteniendo la “Herencia Colonial” tal como lo describe Julio
Cotler en su famoso libro “Clase, Estado y Nación en el Perú”.
Esta clase
sociocultural, blanca, criolla, mestiza y dominante, fue derrotada en las
últimas elecciones; buscando en todo momento desconocerlo, asumiendo una
actitud contraria de respeto a los resultados electorales que brinda la
democracia liberal; discriminando al nuevo presidente, y a la vez,
desconociendo el triunfo electoral de un candidato con mucha presencia en el
centro y sur del país; cuyos votos mayoritarios fue para un candidato
étnicamente diferente al de los grupos de poder.
La derrota de
la derecha en las últimas elecciones, implico que los clanes políticos, con características
físicas meramente mestiza, comenzaran a discriminar a sus pares, que en su gran
mayoría se ubican en las regiones, y que hasta la fecha son considerados ciudadanos
de segunda categoría; tal como lo describió un expresidente que se suicidó para
no ir a la cárcel.
El
desconocimiento de la derrota electoral por parte de la derecha, implico
denunciar supuesto fraude, exigiendo ante los organismos electorales del país y
del exterior, la anulación de los votos en las regiones étnicamente diferentes
a la predominante de la capital; cuyos miembros de estos grupos de poder, que
en su mayoría son mestizos, se convirtieron en los nuevos blancos o criollos de
la política, con un pensamiento colonial. Por lo tanto, discriminaron étnica,
política, y electoralmente a las diversas etnias existentes en las regiones,
particularmente del sur, que votaron en favor de un candidato similar a ellos,
como lo fue Pedro Castillo.
El triunfo de
Castillo no tan solo fue electoral, también fue un triunfo étnico, donde por
primera vez un campesino, docente de educación rural, de la provincia de Chota
en la Región de Cajamarca, derroto a una candidata, descendiente de japoneses;
cuyos orígenes políticos del patriarca de los Fujimori fueron similar al de
Castillo, ya que enfrentó y derroto al representante de la oligarquía peruana. Tanto
el padre como la hija representan a la ultraderecha; mientras que Castillo fue
lo contrario, se enfrentó a ese sector racista de la derecha.
Desde aquel
momento la derecha criolla y mestiza derrotada, comenzó a cuestionar, insultar,
y ningunear al gobernante electo, utilizando los diversos adjetivos en los medios
de comunicación, que hicieron causa común con la finalidad de expulsarlo de la
casa de Pizarro (palacio de gobierno que lleva el nombre del conquistador
español), que es la representación simbólica del colonialismo en el país.
El triunfo de
Castillo tuvo tres impactos en el país, la primera, fue la visibilización de
diferentes sectores étnicamente emergente, que por mucho tiempo eran los que
sufragaban para elegir a los representantes de los clanes políticos, que
defendían el modelo predominante. Este sector que durante mucho tiempo había
comenzado el camino de la conquista económica del país; pasando de ser
migrantes, para luego incorporarse al comercio ambulatorio; posteriormente se
convirtieron en informales, luego emprendedores. Tal como lo describe Mattos
Mar como la “Revolución invisible”. Cuya representatividad política de este
sector social, cultural, económica y territorial era huérfana; pero con el
triunfo de Castillo era la oportunidad y expresión de la conquista del Estado
Peruano por los cholos, mestizos, indios, etc.
Segundo, la
visibilización del racismos y discriminación contra los migrantes y las
regiones étnicamente diferentes a los que tienen el poder político y económico,
como los “Clanes Políticos”, pertenecientes al mestizaje y a los blancos, que
todavía mantienen el control del poder político, y su estatus, siguen sosteniendo
un estado putrefacto y corrupto. Se pensaba que esta contradicción había sido
extinguida, pero fue todo lo contrario; por lo tanto, se pudo notar que en
política todavía existía esos rezagos de pensamiento colonial, entre mestizos.
Tercera
característica sumamente importante, es la utilización de la democracia liberal
como instrumento de dominación, imposición y control de los grupos de poder
contra aquellos que no piensan igual que ellos. Llegando al extremo de
utilizarlo para sus propios intereses; ya que la derecha mestiza, nunca acepto
su derrota. Por lo tanto, buscaron en todo momento desestabilizar al gobierno,
con fines de expulsarlo del poder, y destruirlo, demostrando, simbólicamente,
que ellos son los únicos capaces de gobernar y dirigir el país; por lo tanto,
cualquier líder diferente a ellos o bien se someten y se subordinan, o
sencillamente son destruidos políticamente.
Por lo que
aquellos, que gobiernan y si no aceptan las recetas que impone la oligarquía y
el mundo occidental los vacan, tal como
sucedió con: García y Humala, que tuvieron que cambiar su plan de gobierno;
mientras que con Pedro Castillo lo destituyeron mediante un “Golpe de Estado”.
Los dos primeros que en su campaña planteaban el cambio de modelo, cuando
gobernaron sencillamente, tuvieron que aceptar el “Piloto automático”, de esa
manera poder gobernar tranquilamente; mientras que el tercero, no acepto y fue
vacado al poco tiempo de ser elegido gobernante; siendo sustituida por otra
mestizas, que desde el inicio tuvo un discurso radical contra la derecha, pero
al ser vacado el gobernante, tuvo que negociar su cargo de presidenta,
subordinándose y convertirse en objeto manipulable por la derecha mestiza que
tenía el control del legislativo.
PONIENDOLE
CANDADO A LAS NORMAS Y PERSIGUIENDO A POLÍTICOS QUE SON PELIGROSOS PARA SUS
INTERESES:
Nuevamente,
ingresamos a una nueva contienda electoral, en el cual la derecha tiene la
experiencia de haber sido derrotado, y debe evitar nuevamente ser vapuleado;
para lo cual, está utilizando la metodología del control total de los poderes del
Estado, tal como se hizo en la época de Fujimori, manteniéndose en el poder por
cerca de una década. Esto quiere decir, que la derecha está retomando el
control del TC, JNE, MP, ONPE, DP; de esa manera obtener el triunfo electoral y
mantenerse en el poder; ya que todos/as van a seguir impune, ante actos
cometidos como: violaciones a los derechos humanos, crimen organizado,
corrupción, etc.; por lo tanto, se continuara con la cultura política basado
en: Autoritarismo, Neoliberalismo y Corrupción, tal como lo describió Gonzalo
Portocarrero en su famoso libro “La Cultura Política en el Perú”.
Podemos
observar la persecución judicial a candidatos que no le son afines, cuyo
objetivo es sacarlo de la contienda electoral; tal como ha sucedido con
Vizcarra, Bermejo, Castillo, y otros que les están impidiendo participar en
esta contienda electoral.
De esa manera
los partidos de derecha, cuyos representantes socioculturales son mestizos
aculturados, que defienden el modelo de desarrollo occidental y europeizante;
tengan la ventaja y la oportunidad de seguir manteniendo el control político-económico
del Gobierno y del Estado/Nación, exigiendo el sometimiento y la subordinación
de las diversas etnias y culturas de nuestro país; de lo contrario los liquidan
políticamente, haciendo uso del “terruqueo” como un medio de discriminación.
En esta
contienda electoral, que se avecina, encontramos a 36 partidos políticos
hábiles para participar en las elecciones a realizarse en el mes de abril del
próximo año 2026, de las cuales 4 son candidatas mujeres y 32 son varones;
asimismo, una gran mayoría socioculturalmente son mestizos, y solamente uno es
el que sale del libreto, al proponer cambios estructurales. El resto se
consideran “Pilotos automáticos”.
[1]
Carlos Torres Caro, “Las 13 Constituciones Políticas en el Perú, en 200 años de
vida Republicanas”.
[2] Denominamos aquellas familias que han
construido partidos políticos, que están bajo el control, dominación y decisión
de quienes son los candidatos para postular a algún cargo público. Por ejemplo:
a) La familia Acuña, b) La familia Luna, c) La familia Fujimori, etc.

